EL NEOLIBERALISMO COMO PRÁCTICA DE DE-SUBJETIVACIÓN - JORGE ALEMÁN

2019 es el año del Gran Examen  

Hace unos años Argentina se indagaba a sí misma. Fue un periodo afortunado en nuestro país en donde se volvió a pensar. Basta con revisar la bibliografía de aquel tiempo y ver cómo fueron vueltos a editar textos, revistas y trabajos que la dictadura había eliminado. Ahora claramente estamos en una nueva situación que tiene como uno de sus rasgos fundamentales destruir los legados. Se apunta a un sujeto desimbolizado, desmemoriado, sin historia, que no pueda verdaderamente discriminar nada. De hecho ya hay muchísimas personas que ya dan cuenta del enorme malestar que sienten y sin embargo son incapaces de establecer una opción, de relacionarse activamente con una elección.


Ahora se va acentuar el carácter ético de la elección que viene, ahora ya no existen velos, ahora viene el momento del gran examen. El 2019 es un gran examen, en donde aparecen varias incógnitas a su alrededor.  Donde he notado que existe un gran bloqueo, porque existen muchas personas que están padeciendo mucho, y que sin embargo están intervenidas o bien por un odio o bien por un antiperonismo histórico, o bien por una desafección novedosa hacia lo político que se extiende planetariamente.

Esta desafección es el resultado inmediato de las lógicas neoliberales, es decir, arrasan con todos los sentidos de pertenencia y de identidad. La vinculación con las cosas se vuelven muy frágiles, los puntos de amarres que había se disuelven tanto en la propia vida como en la vida colectiva. No hay brújulas. Y por lo tanto todo esto genera una crisis de representación.

¿Pero cómo se puede interpelar a esa persona que siente esta desafección hacia lo político?  Es difícil saber a qué lugar dirigirse, porque no se le puede decir sos un idiota o sos un alienado. ¿Cómo se le habla a ese odio o esa desafección? Es realmente una verdadera incógnita. Por eso esta desafección hacia lo político es una novedad mundial. Un nuevo tipo de distancia entre el ciudadano medio y los políticos. Por ejemplo hay un mantra en la Argentina que reza que “todos son lo mismo” y muchos no son capaces de discriminar ni de distinguir procesos históricos ni diferencias políticas. Yo digo que no fue “todo igual siempre”, pero ese “todo igual siempre” es el efecto por ejemplo de una la televisión que te dice que está pasando de todo y no está pasando nada. Se acorta así la distancia entre el que está representando y el que está representado. Ese nexo no está funcionando.

¿Tenemos que superar las tradicionales dicotomías entre izquierdas y derechas?

La izquierda no es una sustancia, es una posición. No basta con decir “yo soy de izquierda” y definirse de manera autorreferencial sin tener ninguna relación con la realidad. La izquierda no se dice de sí misma, sino que se hace. Uno puede determinar que algo es de izquierda por sus efectos, no porque uno se autoproclame de izquierda. Por ejemplo en este país hay un sector que se autodenomina de izquierda. Ahora, en los efectos en los que interviene y está implicado, a mi juicio, no es de izquierda, porque la palabra de izquierda no puede ser una sustancia ni un hecho trascendental, sino que es algo posicional. Y en una situación donde tenemos Bolsonaro al lado, la ultraderecha extendiéndose en el mundo, decir que “es lo mismo” el Kirchnerismo que el macrismo, para mí no es una posición de izquierda. Ni siquiera por supuesto trotskista porque recordemos que Trotski se enojó muchísimo con Diego de Rivera cuando no lo apoyó a Cardenas en México.


Neoliberalismo como práctica de de-subjetivación

El neoliberalismo si está entendido meramente como una corriente económica, como una variante o subdivisión del liberalismo, queda corto. Porque el neoliberalismo es un nuevo tipo de racionalidad que tiene el objetivo de producir un nuevo tipo de ser humano, a un nuevo sujeto. El neoliberalismo es una de las grandes mutaciones históricas del capitalismo, que tiene como verdadero objetivo construir un nuevo tipo de subjetividad, que funcione de acuerdo a como se producen los flujos económicos y los intercambios de mercancías. Por ejemplo, antes el malestar era el síntoma de que estaba por ocurrir algo, pero ahora ese gran malestar social esta desconectado. Podemos observar que hay un gran nivel de malestar pero no podemos decir con seguridad que de ese gran malestar pueda surgir algo. Así que efectivamente constituye un modelo de acumulación del capital que ha generado un nuevo tipo de oligarquía financiera mundial, pero que no se reduce a lo meramente económico, sino que también es un fenómeno de tipo cultural, intelectual y psíquico. Que tiene cientos de resortes ideológicos, desde el auge de las metafísicas individualistas de la autoayuda, de la resiliencias, la autoestima y de ser uno mismo, hasta discursos que consisten en ver la precariedad en una gran oportunidad, de aprovechar la miseria y la humillación para forjar un carácter fuerte y competitivo, de tomar los despidos sufridos como una oportunidad para reinventarse, en fin, existe toda una serie de recursos que el sistema utiliza para coaptar permanentemente cualquier posibilidad de que el sujeto pueda dirigir la crítica hacia el sistema, y de convencerle de que el problema (y por lo tanto la solución) reside exclusivamente en el ego individual y no en la praxis de transformación social. 
  
Ahora bien, hasta el propio neoliberalismo necesita generar un cierto consenso, algo que le resulta sumamente difícil, ya que el mismo es nihilista. Simplemente se basa en el odio a un “alter” construido con el cual antagoniza sin nunca perfilar un programa propio. Se sustenta en el odio, en el rechazo, la ambivalencia o en una mezcla de todo esto hacia todo lo que no se alinee a sus propios intereses. Se funda en la pura negatividad ya que no atrae nada positivo hacia su eje. Por eso no creo que nadie tenga en el futuro un afiche de Macri en su casa.

Militancia articuladora

La idea de sujeto histórico pertenece a la tradición marxista, donde se pensaba que había un sujeto elegido por la historia destinado a realizar la revolución. Hay que decir que eso no ocurre, que no va a haber “un sujeto”. Hay cierta nostalgia de cierto marxismo de que ese sujeto sea reconocible, identificable. Pero lo que en realidad existe son procesos articuladores, donde se puede articular por ejemplo el feminismo con las luchas sindicales, con los desempleados, y de golpe, se puede producir una especie de cadena entre distintas partes que están excluidas y que constituyan una posición de sujeto, pero que no puede ser jamás reducido ni a una unidad ni a una totalidad. Porque la idea de sujeto como uno, como total, como construido definitivamente, lamentablemente hay que abandonarla. Hay que pensar en articulaciones contingentes. No existen leyes de la historia, conducidas por un sujeto histórico destinado a llevar a cabo la revolución. Esto no va a ocurrir, no hay linealidad. Es por eso que el nuevo tipo de militancia consiste fundamentalmente en la articulación.  
                 

Entrevista a Jorge Alemán - Radio del Plata 10/01/19
          

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