ECOLOGIA POLITICA

Desterrados 


La gran mayoría de los (ahora) 7 mil millones de seres humanos (incluyéndome), mantenemos una especie de aire sereno ante las consecuencias de nuestras propias acciones e inacciones. La complejidad de una idea o la acumulación de nuestro conocimiento contemporáneo no significan nada. Absolutamente nada si prescindimos del cuidado de nuestro único hogar común. Tal vez el oscuro fantasma de la desidia y el cegador efecto de la indiferencia, sean los testigos del fin de nuestra especie. Solo de esa manera puedo significar una realidad que nos convierte actualmente en un mero cáncer para nuestro planeta; creando ciudades tumorales por doquier, invadiendo y desahuciando los vínculos vitales de los ecosistemas, explotando, usando y abusando de los regalos desinteresados de la naturaleza. Me pregunto en qué momento nos convertimos en un padecer para nuestro planeta, en qué momento pasamos a ser células cancerígenas que desconocimos las profundas raíces que manteníamos con las fuentes naturales que nos dieron la vida misma. 



Engañados



       Ahora, este profundo respeto por el entorno ambiental, está presente como forma de vida, solo en algunas culturas llamadas burdamente "primitivas" o "no civilizadas". Gran paradoja! Aquellos pueblos estigmatizados y marginados a través de la historia, son los que sostienen la clave de una sustentabilidad casi sin límites, y nosotros, los llamados civilizados, fuimos los primeros en iniciar una cuenta regresiva que pone en jaque a nuestra propia especie. ¿Existe acaso la auto-extinción? ¿Existe el socio-suicidio? No pretendo apoyar el pensamiento regresivo que pretende que "volvamos a los árboles", pero si debemos advertir la glamorosa tecnolatría y mercadolatría que ha esclavizado la cotidianidad de los hombres contemporáneos. Gran paradoja también el hecho de considerarnos reyes, amos y líderes de la comunidad biológica sin siquiera comprender adecuadamente nuestra inextricable y profunda relación con la tierra. El pensamiento de occidente y el pensamiento eurocéntrico (herederos del bagaje cultural primitivo y medieval de la humanidad y de las ideologías judeo-cristianas y greco-romanas) fueron configurando visiones sociopolíticas, socioeconómicas y modos de interpretar la realidad que se fueron alejando cada vez mas de una forma de vida que incluyese perspectivas socioecológicas. En este escenario contemporáneo es sumamente difícil convencer a todos nuestros líderes políticos, que incluyan en sus agendas, las urgencias y necesidades del sistema ecológico y ambiental de nuestro planeta. Debido a que responden a un sistema para ellos mayor, más real e inteligible: el mundo corporativo-empresarial y económico-global. Un sistema que también ha moldeado y modelado nuestras propias formas de vida. Ironía suprema, que en este momento este escribiendo sobre las injusticias de un sistema que por más que sea renuente y reacio a su dinámica, me ha producido e influido en varias formas. En el banal deseo de consumir tal o cual producto, motivado por el ineluctable placer de los sabores y las texturas, inmerso en la perplejidad de las seductoras imágenes y en apariencias ilusorias. Nos han enseñado a ver con los ojos cerrados. Fuimos entrenados para admirar las artificiosas formas del exitismo, y compensados por los resultados de la competencia salvaje y el materialismo irreflexivo. Fuimos educados para escuchar los ecos vacíos del sinsentido, asimilando las ideologías genéricas y digeridas de generación en generación, ideologías momificadas y herrumbradas en los confines los tiempos. 



El pesimismo no es opción 



       Al lector pesimista o al pensador cínico, que sin duda han encontrado argumentos suficientes en este escrito para seguir pensando de esa manera, les digo sinceramente y directamente que el pensamiento pesimista, es la lacra mas repulsiva y degenerativa de la historia de las ideas: productores de parálisis motriz y podredumbre mental; motivadores de visiones simplistas, reduccionistas y mutilantes. Personas con ese pensamiento, no son más que estorbos repugnantes para aquellos que quieren hacer cosas valederas y llenas de sentido. Siempre portan la cobardía y la debilidad en cada uno de sus discursos: "No se puede hacer nada"..."Lo que haga no sirve de nada"..."Todo va a seguir igual"..."Nada va a cambiar"..."A nadie le interesa, entonces a mi tampoco"..."A nadie le importa"..."Si nadie lo hace, yo tampoco"... Son pobres reflejos de la opinión de las multitudes, promulgadores de la desesperanza degradante, son meras sombras de los discursos fríos y estáticos, no son más que desalmados productos de las circunstancias banales que repiten y reproducen las realidades que ellos mismos repudian con sus sus quejumbrosas críticas. Pero aun así les reconozco el plus extra de motivación que me brindan al pensar de esa manera, pues no hay mejor viento que el contrario para hacer que el ave vuele altiva. No hay mejor desafió que aquel que exige una entrega genuina a una causa valedera y plena de sentido.



                                                                                                   Adonay Elio Alaminos




CURSO INTRODUCTORIO A LA ECOLOGIA POLITICA: Ing. Carlos Merenson












Comentarios

Entradas populares de este blog

¿ES HORA DE RE-REINVENTAR EL PSICOANÁLISIS?

SUBJETIVIDAD NEOLIBERAL E IZQUIERDA LACANIANA. Conversatorio con Jorge Alemán

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "DEL DESENCANTO AL POPULISMO" Jorge Alemán